Pero qué poco me iba imaginar yo que llegaría a escribir una historia como ésta, y menos aún después de haberla vivido en primera persona. La expresión poco se queda corta de largo pues tuve la ocasión de conocer en el mismo encuentro al prestigioso carrocero Pedro Serra y al hoy director de diseño de SEAT y autor del prototipo 20V20, Alejandro Mesonero-Romanos.

Pero vayamos por partes…

De sobras es sabida mi gran afición y entusiasmo por los clásicos de fabricación nacional, centrándome especialmente en los SEAT de la primera etapa de producción, entre 1953 y 1985, de los que poseo una colección bastante completa o por lo menos muy representativa.

Qué duda cabe de que también me interesan y mucho los coches actuales, en especial los de elaborado diseño, motivo por el cual acostumbro a visitar diferentes salones internacionales del automóvil y muy especialmente el de Ginebra, uno de los más prestigiosos del mundo. Este año, al igual que los anteriores esperaba la cita con el salón suizo prevista para el 6 de marzo de 2015 con cierta impaciencia. Se trata de un salón que acostumbro a visitar en compañía dos buenos amigos, Carlos y Joan; además de pasar un gran día juntos podemos ver las novedades y prototipos que presentan los fabricantes. Quisiera añadir que mis gustos personales fuera del mundo de los clásicos se decantan hacia los biplaza de techo escamoteable automático, como el Mercedes SL63 AMG, y especialmente también los del genero SUV como vehículos de familia y para grandes recorridos.

La visita al salón resultó muy amena y entretenida, pero a medida que nos aproximábamos al stand de Seat, marca por la que, como sabéis, siento una especial debilidad, nos llamo la atención algo muy nuevo y diferente. Que había cambiado respecto a jornadas anteriores: el prototipo o concept car Seat 20V20, un SUV color vulcano de cuidado diseño y estilizadas líneas. Vaya cacharro más bien parido, pensé yo, ¡para mí lo quisiera!

Solicitamos información al personal del stand pero al tratarse de un prototipo las azafatas desconocían la fecha exacta de su lanzamiento. Total que me hice un sin fin de fotos del que muy posiblemente sería mi próximo SUV, y como decía Mayra Gomez Kemp en el 1,2,3 “y hasta aquí puedo leer…” Hasta aquí una parte de esta historia que después retomaremos.

Volviendo a mis queridos clásicos, un día comentado el tema con un grupo de amigos con los que comparto mesa y mantel cada semana, me dijeron que por qué no les organizaba una visita a la colección: La sugerencia me pareció espléndida, seríamos unos 30, primero veríamos la colección y el museo y después irnos a comer juntos a algún lugar de moda cercano.

Dicho y hecho, el 30 de junio de 2015 nos encontramos a las 13 h e iniciamos la visita más o menos en grupo pero de forma distendida, creándose enseguida los típicos corrillos.

Entre todos los vehículos que la componen siempre hay alguna pieza más significativa que otra, aunque cabe señalar que al tratarse de vehículos fabricado en España entre 1953 y 1985 también influyen los condicionantes sentimentales, que hacen que para ciertas personas algún modelo en concreto evoque recuerdos o anécdotas familiares de tiempos pasados.

Aún así, los que siempre destacan sobre todos los demás son los tres 1400 descapotables y especialmente el Sport Serra de 1959, para mí el buque insignia de la colección. Incorporado en octubre de 2014 tras una larga y compleja negociación, se trata de un modelo escaso y cotizado debido a su corta producción y sobre todo por ser una obra de Pedro Serra (Barcelona, 1926), sin duda el mejor carrocero español de todos los tiempos.

Llegado a este punto debo confesar que una de mis mayores ilusiones era poder conocerle personalmente, para lo cual intenté recurrir a algunos conocidos comunes pero en todos los casos me indicaron que, aún gozando de buena salud, Serra tenía la movilidad algo reducida dada su avanzada edad y consideraban muy difícil este encuentro.

El día de la visita de mis amigos, surgió una vez más, el tema del 1400 Serra que abrió un amplio tema de conversación, llegando a un punto en el que un buen amigo, Jordi Torrelles, me pregunta: “Pero ¿A ti te haría ilusión que viniera Pedro Serra? De inmediato respondí: “Naturalmente, para mí es un sueño, pero comprendo que quizá para él sea un molestia atender a un simple coleccionista, me conformaría con poder hacernos una foto juntos con el coche en la puerta de su casa.”

Sin más, así quedo el asunto hasta que el pasado 28 de julio recibo una llamada de Jordi preguntándome: “Jaume ¿qué día quieres que venga el sr. Serra a ver tu colección? Después de unos segundos sin habla respondí con voz algo trémula “puuueeeeesss que tal el jueves 6 de agosto”. Durante unos instantes no di crédito, ¿realmente iba conocer a Pedro Serra en persona? (una vez más, quisiera mencionar aquel principio de física cuántica en relación a la ley universal de la atracción, que dice que la mente atrae todo aquello en lo que piensas…)

Aunque sólo disponíamos de una semana para organizar el encuentro, había tiempo de sobras pues la idea era recibir a Serra y a mi amigo Torrelles a las 12:30 h, ver los coches, luego visitar nuestro museo de miniaturas a escala y finalizar el encuentro con una comida informal y distendida en un conocido restaurante de Barcelona.

Una vez fijada la fecha de visita le comenté a Manuel Garriga, buen amigo y reconocido periodista del motor, si le apetecía compartir con nosotros tan emblemático encuentro, a lo cual accedió encantado ya que él conocía a Serra por haberle entrevistado en un par de ocasiones para los medios.

Para acabar de coronar lo que iba a ser un día inolvidable Garriga apunta que le preguntará a Alejandro Mesonero-Romanos, jefe de diseño de Seat y creador del 20V20 si quiere sumarse al encuentro, convirtiéndolo así en una reunión entre dos grandes diseñadores de automóviles separados entre sí por seis décadas de continua evolución del diseño automovilístico.

¿Recuerda el lector lo de “hasta aquí puedo leer” de los párrafos inciales? Pues he aquí el misterio desvelado: resulta de que, de manera casual e inesperada, iba a conocer también al diseñador de aquel SUV que en marzo me dejo cautivado en Ginebra.

Alejandro accedió de muy buen gusto, así que el 6 de agosto a partir de las 12:30 h empezamos a recibir a los ilustres invitados. Los primeros en llegar fueron los Srs. Serra y Jordi Torrelles, y pocos minutos después llegaban Manuel Garriga y Alejandro Mesonero-Romanos. Aunque en algunos momentos Serra debía servirse de una silla de ruedas, buena parte de la visita la hizo a pie sin mayores problemas. El primer coche que vimos fue su 1400 sport Serra -dejando para el final las ansiadas explicaciones-, a los que siguieron otros 1400, como un raro ejemplar de C modificado por encargo de la familia del industrial asturiano Masaveu, por Carrocerías Herrero de Oviedo, otro especialista de la época.

Nuestra colección incluye algunas transformaciones de rango menor, como el Seat 800, realizada alargando 18 cm la batalla del 600 para albergar 4 puertas; la Siata Formichetta, que no es sino un 600 equipado con caja de carga trasera; o las dos modificaciones efectuadas en el 850 para dotarlo de 4 puertas que convivieron durante cierto tiempo en el catálogo Seat, denominadas respectivamente 850 4 puertas corto y 850 4 puertas largo (15 cm más largo que la berlina 2 puertas). Todas esas obras eran llevadas a cabo por contemporáneos de Serra como Carrocerías Costa, Marsa o Siata.

A la vista de todos estos modelos Serra nos explicaba que en aquella época eran muy habituales las transformaciones sobre vehículos o auto bastidores de serie con el fin de poder ampliar la gama que se ofrecía al comprador de un modelo en cuestión, desde vehículos industriales, a berlinas de 4 puertas o pequeños monovolúmenes, como en el caso de la Seat Múltiple, de discreta aparición.

Aún así, en el caso de Carrocerías Pullman -denominación oficial de la empresa de Pedro Serra-, sus creaciones distaban mucho de las antes citadas porque incorporaban diseños más avanzados y acabados de gran calidad, al ir dirigidas a un público de alto poder adquisitivo para uso básicamente lúdico y a veces de carácter deportivo. Por ello no sólo han sobrevivido al paso del tiempo: en el caso de los Pegaso Z-102 y Z-103 o los Seat 1400 y 1500 se han convertido en auténticas obras de arte automovilístico e inversiones refugio de revalorización asegurada.

Por fin tenemos a Serra ante su coche, asistimos al reencuentro entre el creador y la obra; la ocasión idónea para charlar amplia y llanamente con él sobre este tema que tanto nos apasiona. Alejandro lleva un buen rato escuchando al maestro, apenas ha intervenido en las conversaciones, pero ya no puede más y le hace una pregunta clave. “Sr. Serra ¿Conserva usted algunos de los dibujos o croquis de cuando diseñaba sus coches?”. A lo que él responde lo que ya presuponíamos: “Aunque el diseño lo iniciaba partiendo de un simple boceto, la mayor parte del mismo se iba realizando directamente sobre la carrocería del vehículo.”

En un momento dado, uno de nosotros, ahora no recuerdo quien, le inquiere: “Aunque se lo han preguntado muchas veces ¿está seguro de que no le queda alguno de esos bocetos guardado por casa?” Serra y su esposa se miran uno al otro, y ella responde: “Pues la verdad es que no lo sé pero podría ser que hubiera alguno todavía. Tendría que buscarlo… Bueno, este verano lo miraré y si encuentro algo interesante ya se lo haré saber”.

Por su parte, Alejandro nos explica que su equipo de trabajo en el Centro Técnico Seat está formado por unos 140 profesionales, fundamentalmente diseñadores industriales. Hay que ver cómo han cambiado las cosas en estos 60 años entre los diseñadores automovilísticos…

Una vez vistos los coches, pasamos a visitar el museo de miniaturas y juguetes. Aunque tenía la impresión que no resultaría tan entretenido como los primeros, nada más lejos de la realidad. Pudimos observar los detalles un motor de Seat 1430 seccionado y operativo -esto nos llevó algún tiempo-, luego nos deleitamos viendo las diferentes miniaturas a escala, mayoritariamente Seat, y una vitrina industrial donde exhibimos algunos moldes de modelos salidos de antiguas fábricas jugueteras de Ibi.

También le mostré a nuestro ilustre invitado la única reproducción en miniatura que existe de una de sus obras sobre Seat 1400: se trata de un 1400 Sport Serra bifaro a escala 1:86 fabricado por Anguplast bajo la marca Minicars. Esta miniatura se presentaba en dos versiones: una es el descapotable abierto con lancha fuera borda sobre remolque (referencia 49), y la otra el mismo modelo pero en descapotable cerrado y sin lancha (referencia xx). En las fotografías se pueden apreciar las expresiones de cariño que el matrimonio Serra muestran en sus rostros al examinar de cerca los pequeños 1400 Sport Serra de Minicars.

Al final de la visita me tomé la libertad de obsequiar a cada uno de mis invitados con un ejemplar dedicado del libro que recoge la historia de nuestra colección. Desplazándonos posteriormente a comer en un reputado restaurante de Barcelona. Alejandro, Manel y yo mismo lo hicimos, como no podía ser de otra manera, en un Seat 131 Diplomatic automático de 1983.

No quisiera finalizar estas líneas sin agradecer a Jordi Torrelles la oportunidad de poder conocer personalmente a Pedro Serra y Sra., a Manuel Garriga por haberme traído literalmente a casa a Alejandro Mesonero-Romanos, quien meses antes me había cautivado con sus diseños en Ginebra. A todos ellos muchísimas gracias por dedicarme su tiempo y amabilidad, y como siempre a mi esposa Ana y a nuestro hijo Rubén, que estuvieron pendientes en todo momento de que este encuentro tan especial fuese un éxito.

Jaume Sánchez