Esta singular historia comienza como consecuencia de la publicación en la revista Coches Clásicos 103 del mes de septiembre de 2012 de un artículo firmado por Ángel Campos, titulado “Un tesoro en el barrio del Raval de Barcelona en el que se relataba los inicios de mi afición al coleccionismo de coches clásicos de fabricación nacional, especialmente de la marca SEAT.

Aquel artículo se detallaban las diferentes unidades de coches clásicos de fabricación nacional que en aquel momento formaban parte de nuestra colección, hoy en día ampliada y mejorada.

El artículo general venía acompañado de otro artículo monográfico, en este caso firmado por un servidor, titulado “¿Es este el Seat 600 más antiguo que se conserva?”, estaba dedicado a uno de los SEAT 600 de nuestra colección, concretamente la unidad 64 con el número de bastidor 100-106 400.064 y fecha de fabricación según ficha técnica del 5 de junio de 1957 al que se otorga con fecha 8 de Noviembre de 1957 la matrícula definitiva B-151.516, después de circular unos meses con matrícula provisional de fondo verde muy habitual en esta época.

Tal y como se muestra en la documentación original de esta unidad SEAT 600 de 1957, este vehículo en cuestión perteneció en origen a D. Silvio del Arco, nacido en 1926 en Arroniz (Navarra), Dr.Ingeniero Industrial, Director técnico y jefe de compras de SEAT en esa misma época.

No habían transcurrido más de dos días desde la distribución de la revista en los kioscos cuando estando atendiendo unas cuestiones inmobiliarias en la población de Puigcerdà, província de Girona, me entró una llamada en mi teléfono móvil de la que no tenía referencias, es decir aparece un número fijo con prefijo de Barcelona pero no el nombre. Al desconocer la procedencia del interlocutor y dado que en aquel preciso momento estaba ocupado dude unos instantes en contestar.

Cabe señalar que tras la publicación del articulo recibí innumerables llamadas y mensajes de felicitación, apoyo y simpatía por lo que finalmente decidí atender la llamada con el típico:
-Jaime: ¿Si dígame?

Acto seguido y tras unos segundos de silencio, una masculina y seria voz, me preguntó:
-Del Arco: ¿Es usted quien me ha robado el coche?

Por un momento pensé que era Pablo Motos ofreciéndome el coche del Hormiguero… bromas aparte debo confesar que en un primer momento me quedé bastante desconcertado y que mi reacción fue un tanto escéptica, aunque algo en mi interior me decía que no se trataba de ninguna broma de mal gusto sino de todo lo contrario, por lo que mi respuesta fue un tato así:
-Jaime: Pues la verdad caballero, yo no tengo constancia de haber robado nunca nada a nadie.
-Del Arco: Pues yo creo que sí, soy Silvio del Arco.
-Jaime: ¡Silvio del Arco! qué grata sorpresa don Silvio es un auténico honor poder hablar con usted en persona, sepa que su coche está recibiendo los mejores cuidados en manos de nuestro mécanico y de mi mismo, es más mi hjio Rubén que es quien lo hace circular regularmente lo trata como si fuera de porcelana.

Después de una breve charla telefónica incité a Don Silvio del Arco a visitar nuestra colección de seats el día que mejor le viniera y así fue, transcurridas unas semanas y a través de Manel Garriga, reconocido preriodista e historiador del mundo del motor, Don Silvio del Arco vino a visitar nuestra colección.

Lo cierto es que esperamos el día de la visita con gran entusiasmo, incluso nerviosismo, la idea era encontrarnos el jueves 15 de Mayo de 2014, sobre las 11h en nuestro parking visitar la colección de coches, después visitar nuestro museo de miniaturas y archivo documental de SEAT, charlas y comentar temas de aquella Seat de los años 50-60 para terminar el encuentro en el restaurante La Habana muy próximo a nuestras instalaciones donde poder disfrutar de una espléndida comida de cocina de mercado.

El 14 de Mayo de 2015, Silvio se reencontró, 57 años después de haberlo estrenado de nuevo frente a frente con su coche

Por fin llegó el día, Del Arco llegó con puntualidad inglresa, nosotros acompañados de Manel Garriga ya lo estábamos esperando. Nos dirigimos hacia nuestro parking y comenzamos la visita por el primer sótano viendo los coches siguiendo únicamente el orden por el que estaban estacionados, la visita se hizmo muy amena y entretenida especialmente cuando nos encontramos frente a alguna de las primeras unidades fabricadas del 1400 en la que Del Arco nos confesaba que como jefe de compras de aquella época tenía serias dificultades para poder localizar, comprar y acopiar todos los componentes y materiales necesarios para su fabricación… a razón de 10 unidades por día.

Transcurrida algo más de una hora y habiendo llegado al segundo sótano de los tres que visitábamos nos encontramos con su coche, he de confesar que a estas alturas del artículo todavía me resulta imposible poder expresar con palabras las sensaciones que vivimos en aquel preciso momento.

Silvio se reencontró, 57 años después de haberlo estrenado de nuevo frente a frente con su coche, estuvo unos cuantos segundos observándolo a distancia, nos pidió amablemente las llaves, que además son las originales, es decir… sus llaves, abrió la puerta y se acomodó en el asiento del conductor acariciando el volante y observando todo el interior de forma pausada y relajada, en realidad se trataba del reencuentro entre dos viejos amigos que hacia más de 50 años que no se veían…

Personalmente creo que fue un momento lleno de recuerdos muy especiales y emotivos que nos puso a todos los sentimientos a flor de piel.

Silvio del arco con el que fue su coche

nos pidió amablemente las llaves, que además son las originales, es decir… sus llaves

Le preguntamos si quería conducirlo pero prefirió que lo moviéramos nosotros y así lo hicimos, desplazamos el 600 al centro de la planta del parking para poder así contemplarlo con mayor detalle y hacernos unas cuantas fotografías de recuerdo, que de bien seguro pasarán a la historia.

En aquel momento aproveche la ocasión para hacerle una pregunta a Silvio que hacia un año que me intrigaba. Se da la circunstancia añadida de que un año antes, concretamente el mismo día que en compañía de Angel Campos repasábamos los últimos detalles de la entrevista  coincidimos con Manuel García que casualmente en ese mismo momento estaba hablando a través del móvil con Silvio Del Arco, total que como Manel era conocedor de que yo tenía “su” coche me paso con el, en aquella breve conversación telefónica  Silvio me pregunta por su Fiat 600 a lo que yo le respondí que no era Fiat, que esta unidad en concreto era claramente un Seat y que además disponía de la documentación original todavía  a su nombre , pero  Silvio me insistía en que su primer 600 fue un Fiat y no un Seat, total que así quedo el asunto.

Dada la rotunda seguridad con la que afirmaba que su primer 600 fue un Fiat llegue a pensar que quizás el 600 que yo tenía no había sido suyo o que quizás hubo algún tipo de algún error de mecanografiado en la época o que fue de otra persona que se llamaba igual, en fin que me quede sumamente intrigado con esta cuestión.

Quisiera añadir que en muchos libros editados y dedicados a la historia del Seat 600 se asegura que la primera unidad se le entrego al hijo del General Muñoz Grandes, años después los mismos hijos del general Muñoz Grandes lo desmintieron a través de un comunicado, con este comentario simplemente quiero decir que en ocasiones existen errores de transcripción de datos procedentes de una época en la que no existía apenas la informática y que la gran mayoría de documentos se transcribían manualmente.

Total que había llegado el momento de volver a preguntarle sobre aquel misterioso Fiat al que el hacía un año se me había referido con tanta seguridad y …… efectivamente antes del tener el SEAT 600 matrícula B-151.516 tubo un Fiat 600 matrícula B-111.444  al que le había perdido la pista y que dicho sea de paso nos comento que le gustaría saber que había sido de el. Hoy en día es bastante sencillo, basta con solicitar un informe a la jefatura provincial de tráfico facilitando la matrícula y así lo hicimos, se trataba de un Fiat 600 matriculado el 27 de marzo de 1956 y dado de baja por definitiva el 14 de junio de 1983.

Una vez finalizada la visita al parking nos dirigimos a nuestro museo de juguete, miniaturas y diferentes artículos  de Seat que hemos ido coleccionado a lo largo de mas de dos décadas.

 

Nos acomodamos en la sala de estar del museo donde pudimos charlar o más bien escuchar a Del Arco, de forma cómoda y distendida, visualizamos algunos vídeos que tenían a él como protagonista así como el NO-DO de la inauguración oficial de la SEAT por parte de Francisco Franco el 6 de octubre  de 1955 en la que Del Arco, con 29 años , estuvo  presente y que aprovecho  la oportunidad para explicarnos una simpática anécdota que le sucedió de ese mismo día.

Según nos comenta, se da circunstancia de que Silvio Del Arco iba en la comitiva inaugural pero en el grupo de las señoras,  en un momento determinado Dña Carmen Polo se interesa por una cuestión sobre las carrocerías del 1400 que ella no entiende y se lo pregunta a Del Arco, que gustosamente no tan sólo le amplía información sino que además se acerca con el grupo de señoras a la cadena de montaje con el fin abundar las explicaciones facilitando así la comprensión de la consulta.

Una vez reagrupada nuevamente toda la comitiva inaugural Dña Carmen Polo se dirige a su esposo el General Francisco Franco y le dice ” Mira Paco, este señor nos ha dado unas explicaciones muy interesantes sobre los coches que fabrican, después ya te las explicaré en casa ” , obviamente “Paco” era el General Franco y entendemos que por “casa” debería de referirse al Palacio del El Pardo.

Lo cierto es que el tiempo se nos paso volando y después de la comida con, eso si, acompañada  una larga y distendida sobre mesa,  nos emplazamos para volver a vernos y continuar conversando  sobre un tema que nos apasiona enormemente y del que yo personalmente siento un gran entusiasta, la historia de Seat y sus primeros modelos.

No quisiera finalizar estas líneas sin agradecer personalmente a D. Silvio Del Arco su amable y cariñoso encuentro así como a Manuel Garriga por haber hecho posible este entrañable encuentro.

 

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