Con el juego de llaves en las manos nos disponemos a probar el Seat 600N, matrícula B-151.516, hasta la fecha, el 6oo más antiguo que se conserva.
Nos dirigimos a su plaza de párking donde se encuentra descansando bajo su funda Seat.
Una vez frente del coche ya destapado y en perfecto orden de marcha, abrimos la puerta, nos acomodamos en el asiento y ajustamos el puesto de conducción, acción que simplemente se reduce a accionar una palanca para mover el asiento hacia delante o hacia atrás… Nos encontramos listos para arrancar, aparentemente se trata del sencillo y habitual equipamiento de un Seat 6oo primera serie, el cuadro de velocidad graduado a 110 Km/h, la llave de contacto en el centro del salpicadero… ¿y el indicador de gasolina? En este caso nos vemos obligados a salir de nuevo del coche ya que para saber la gasolina que hay en el depósito se realiza desde el capó delantero, introduciendo una varilla específica para este modelo dentro del tanque de gasolina, verificando a simple vista el nivel de carburante, del mismo modo que suele hacerse con el nivel del aceite.

Una vez efectuada la comprobación de carburante volvemos al interior del coche, en este caso preparados para arrancar, momento en el que al girar la llave a la derecha esperando escuchar el ruido del motor de arranque, lo que en realidad hemos hecho ha sido encender las luces de posición, después las cortas, las largas… ya que en este primitivo modelo el conmutador de luces se encuentra en el centro del salpicadero y de accionamiento con la misma llave de contacto. Después de este primer paso, nos ponemos a buscar como arrancar el coche, tampoco hay mucho donde buscar y enseguida encontramos una pequeña palanca junto al freno de mano que efectivamente es esta pequeña palanca la que acciona el motor de arranque, así que ponemos la llave en contacto, embrague a fondo tiramos un poco del starter y finalmente de la palanca de arranque, momento en que que ya escuchamos el sonido del motor de arranque…

Tras un par de intentos, arrancamos el coche sin mayor dificultad, se retira lentamente el starter manteniendo el ritmo del motor con el pedal del acelerador para evitar que no se nos engrasen las bujías hasta que el motor coja temperatura. Después de varios minutos al ralentí y ya con el motor atemperado correctamente, engranamos la primera y salimos a las calles de tráfico rodado de Barcelona.

Una vez en la calle advertímos que carecemos de intermitentes en la columna de dirección y es que en estos primeros modelos del 6ooN, el conmutador de intermitentes estaba situado en el centro del salpicadero, justamente sobre la llave de contacto que hemos comentado al principio, su funcionamiento es simple, a la izquierda o derecha se encederán los respectivos intermitentes dejándolos apagados cuando el conmutador este en el centro.
Empezamos a circular y enseguida notamos que a pesar de su reducido tamaño su agilidad es mínima comparada con los vehículos actuales, tanto la demanda de potencia como la respuesta de frenada no son inmediatas, cuestiones que dificultan la circulación con tráfico fluido.

Ya de nuevo en el párking después de haber conducido un par de horas por la ciudad, podemos decir que pese a este comportamiento lento y cierta falta de agilidad, este primitivo modelo nos ha transportado a una época de 1957, época en que el parque móvil español estaba prácticamente monopolizado por las motos. Tener un Seat 6oo donde poder llevar de excursión a toda la familia era un privilegio sólo estaba destinado a una pequeña minoría.