Hoy nos disponemos a probar el Seat 133, modelo de exportación que fabricó Seat para exportar al Reino Unido.

Con el coche ya destapado, nos encontramos que para llegar al puesto de conducción debemos entrar por la puerta derecha ya que este modelo tiene la columna de dirección en este lugar. Una vez en el interior nos encontramos con una nueva panorámica respecto a muchos coches que todos hemos llevado… al encontrar el volante en la derecha todo nos es extraño, cambio de marchas y freno de mano nos vemos obligados a hacerlos servir con la izquierda. Una vez ya acomodados y listos para arrancar… tiramos de la palanca del starter, embrague a fondo y giramos la llave.
El coche arranca sin mayor dificultad prácticamente a la primera y manteniendo las revoluciones con el acelerador retiramos el starter lentamente para evitar que se nos engrasen las bujias y esperamos un rato a que el motor coja temperatura.

Mientras esperamos a que el motor se atempere curioseamos el salpicadero y controles del vehículo para habituarnos en él, a simple vista todo parece normal pero… nos percatamos  de una doble graduación del cuadro de velocidades una escala marcando 0 a 90 y otra más pequeña de 0 a 140, observando más detalladamente la escala marcada en grande entre los valores 0 a 90 son MPH (millas por hora) puesto que este modelo estaba pensado para su exportación. Su cuadro de velocidades está marcado en cuenta millas, y la escala más pequeña entre los valores de 0 a 140, son Km/h (quilómetros la hora)

Con el motor ya atemperado y las pequeñas revisiones antes de salir, engranamos la primera y salimos a rodar por la ciudad de Barcelona.
Ya en la calle con tráfico rodado, nos encontramos extraños puestos que conducimos desde la derecha y podemos observar mucha gente como se sorprende al ver que en el puesto habitual del conductor no hay nadie. Su comportamiento en ciudad nos sorprende, con su reducido tamaño y peso vemos que consigue moverse con una cierta agilidad entre el resto de  vehículos, cierto és que su reducida potencia y al estar poco habituados a la conducción desde la derecha, se nota la desventaja en los momentos de adelantamientos.

Después de una hora conduciendo por las calles de Barcelona, decidimos aparcar el coche en un parking para hacer un descanso, momento en el que descubrimos el gran problema del volante a la derecha al llegar al parking, nos es imposible coger el tiquet, ya que se encuentra en la izquierda del coche… y nos vemos obligados a desabrochar el cinturón de seguridad y estirarnos por todo el coche para intentar coger el tiquet, viendo como los coches de atrás se sorprenden al ver esta acción.

Después de un rato de relax, recogemos el coche del parking  y nos volvemos a encontrar con el anterior problema, esta vez para pagar en la ventanilla de salida que explicamos al vigilante y este nos ayuda saliendo de su garita y acercándose a nuestra ventanilla para agilizar la salida.

Ya de vuelta a nuestro parking y con el coche guardado concluimos que ha sido una experiencia y nos ha transportado a los años donde Seat intentó abrir mercado haciendo este modelo. Su agilidad es debida a su reducido tamaño y su reducido peso. Nos ha soprendido gratamente, eso si, recoger un simple tiquet de un parking o pagar un peaje, actos habituales que los conductores nos enfrentamos habitualmente son un auténtico reto circulando con este coche.